EL HIMNO DE RIEGO.
(En Política. Nº 24 y 25.
Abril-Marzo 1997. Enero-Febrero 1998)
Por José Esteban
Gonzalo.
El siglo XIX
es, en España, el siglo de los himnos. Ya en 1808 aparece el
Himno de la Victoria, con letra del poeta Arriaza y
música de Fernando Sor. En 1809 se impone el titulado Los
defensores de la Patria y año tras año se van
subrayando los diversos acontecimientos históricos con otros
himnos, de los que se recuerdan: A las víctimas del dos
de mayo, con letra de Juan Nicasio Gallego y música
de Rodríguez Ledesma; A la entrada del Duque de la Victoria
a Cádiz; Al pendón morado; Al
restablecimiento de la Constitución, etc. Existió
también, y fue muy popular, el Trágala,
con el que los liberales zaherían a sus adversarios absolutistas
y que tomó su nombre del estribillo: "Trágala,
trágala, tú servilón" y que ha dado
lugar a un sustantivo registrado en el Diccionario de la Real Academia
Española. Otro, la Marcha de Cádiz, se
convirtió en himno popular durante la guerra de Cuba y no son
pocos los que habrán oído el Gloria a España,
de Clavé.
Entre los himnos regionales,
los más difundidos son el Guernikakoarbola, del
versolari Iparaguirre, Els segador y el himno gallego
de Pondal.
Pero de todos estos himnos,
nacidos la mayoría de ellos en los azarosos días del
absolutismo y por tanto invocaciones a la libertad perdida, el de
Riego, a Riego, como escribieron sus autores, es el que ha tenido
mayor fortuna. Tanta que muy pronto, el 7 de abril de 1822, fue declarado
oficialmente himno nacional. Himno que sólo entonaron los liberales
y luego los republicanos, sino también el propio Fernando VII,
desde uno de los balcones del Palacio Real de Madrid ante un enfervorecida
multitud.
Así mismo, el Himno
de Riego fue proclamado himno y marcha oficial de la Segunda
República española, a pesar de ciertas resistencias
que consideraban su música ramplona y poco adaptada las circunstancias.
Por ello, la noche del 27 de abril de 1931 se dio a conocer en el
Ateneo madrileño una composición con letra de Antonio
Machado y música de Oscar Esplá, dos hombres prestigiosos,
con el de que fuera declarado himno nacional. La interpretaron ante
la presencia de Don Manuel Azaña, ateneísta de pro y
futuro presidente de la República- la entonces famosa cantante
Laura Nieto y la prestigiosa Banda Real del Cuerpo de Alarbaderos,
ya suprimida y cuyos maestros vestían el clásico esmoquin.
Al día siguiente del
estreno, el diario El Sol, de tan destacada influencia,
opinó que "si se desecha el actual himno (se refería
a la Marcha Real) no debe ser aceptado ninguno de
los conocidos hasta ahora, pues son muy malos. El que ayer ejecutó
la Banda de Alarbaderos, convertida en banda republicana, original
del maestro Esplá, es una pieza poco inspirada, basada en la
opereta El desfile del amor".
La realidad es que este nuevo
himno carecía de esa solemnidad marcial y de esa garra popular
y cierta pegadiza sonoridad que debe tener toda composición
que aspire a convertirse en himno de una colectividad. Por ello, y
gracias a la insistencia de Azaña, que se consideró
heredero de los liberales del siglo XIX, el himno de Riego fue proclamado
oficialmente himno de la República española. Así,
y por dos períodos liberales y progresistas, ha sido el himno
de todos los españoles.
"El Himno de Riego
-escribió Pío Baroja-, no cuajó en la segunda
república porque carecía de relación, exacta
o aproximada, con ella. El himno, decía, es callejero y saltarín;
la República fue sesuda y jurídica. La
República no era heredera de los hijos del liberalismo Mina,
Riego, el Empecinado-, sino más bien obra de los hijos espirituales
de Salmerón, Pi y Margall y Ruiz Zorrilla."
ºEl novelista vasco atribuye este fracaso
a la letra. Los liberales, escribe, no supieron adaptar las palabras
a cada momento histórico y pecaron de académicos o de
ramplones y llega a sentenciar:"Hay que reconocer que oficialmente
y popularmente, no tiene letra".
Sin embargo, el Himno
de Riego tuvo letra desde su nacimiento en febrero de 1820,
y fue adaptando muchas más a lo largo del tiempo. Su primer
autor fue el compañero de Riego y figura relevante a lo largo
del siglo XIX, Evaristo San Miguel. Asturiano como Riego, liberal
y escritor, tenía como el autor del levantamiento en Las Cabezas
de San Juan, alma ardiente y un espíritu exaltado.
Esta letra que ha llegado
hasta nosotros, se encuentra recogida en el opúsculo que "el
ciudadano Mariano Cabreriza dedica al ciudadano Riego y a los valientes
que han seguido sus huellas", donde se recopilan una colección
de canciones patrióticas de la época.
Existía otra letra
de Alcalá Galiano que decía:"Patriotas guerreros/blandió
los aceros". Según la maliciosa suposición
de este último, a Riego no le gustó este texto porque
su nombre no se mencionaba expresamente.En 1836 se escribió
una nueva letra titulada La moderación: "Que
mueran los que claman/por la moderación/ para atacar los fueros/
de la Constitución".
Muchos años después,
ya en vida de Baroja, un diario donostiarra reprodujo como auténtica
la letra anticlerical que todos conocemos: "Si los curas
y frailes supieran/ la paliza que van a llevar/ subirían al
coro cantando/ libertad, libertad, libertad".
Muy distinto es el caso del
autor o los autores de la música. La mayoría de los
historiadores, siguiendo a Mesonero Romanos, da como autor a don José
María de Reart y Copons, militar heroico que había servido
en el Ejército español y perdió una pierna durante
la guerra de la Independencia. Había nacido en Peronan en 1784
y muerto en Madrid en 1857. Parece ser que se sentía asombrado
del éxito de su contradanza. Pero se ha atribuido a otros muchos
autores. Así, Grimaldi, en la revista El Averiguador,
de 1871, la atribuía al profesor don Manuel Varo, que la compuso
en Morón y que era músico mayor de la charanga de la
caballería que Riego llevaba en su columna.
Otra atribución de
esta popular musiquilla aparece en la Historia de la Revolución
española desde la Guerra de la Independencia hasta la Revolución
de Sagunto, que dejó inconclusa Blasco Ibáñez.
Aquí se dice que el autor musical del Himno fue un tal Gomis.
Debe referirse con seguridad a José Melchor Gomis, músico
mayor del regimiento de Barcelona y autor de óperas, que se
trasladó a Madrid en 1820 como director de músicos de
la Guardia Real.
Pero lo cierto es que el tal
Gomis fue sencillamente el adaptador del himno para banda. Su autoría,
en cambio, está clara en la ópera Riego en Sevilla,
que fue repuesta en Barcelona en 1854.
Pero no queda ahí la
cosa. Adolfo Salazar, en su libro Los grandes compositores,
dice que "entre los papeles inéditos de Barbieri se
encuentra una carta en la que se da como autor del Himno de Riego
a un tal don Antonio Hech, músico mayor del regimiento de Granada".
El señor Hech, de origen suizo y llegado a España cuando
la Guerra de la Independencia, habría escrito el himno en 1822,
por lo cual recibió una recompensa de las Cortes que se trocó
después en persecuciones. La proposición presentada
a las Cortes en abril de 1822, para que se declarara oficial el Himno,
no menciona a su autor. El acta dice que se trata de una marcha verdaderamente
española.
Por si todo esto fuera poco,
don José María Sans Puig, en un trabajo titulado Riego,
un mito liberal, aparecido en Historia y Vida,
añade que también al Himno se le da un origen anónimo.
"Quien presencie las fiestas patronales de los pueblos del
hermoso valle de Benasque, podría oír una típica
y alegre danza popular llamada Aball de Benasque", cuyo origen
se pierde en la noche de los tiempos. A esta música le acompaña
el seco e insistente repiqueteo de unas castañuelas de madera
de haya de gran tamaño.
Lo curioso es que cuando en
el verano de 1939, los del valle de Benasque intentaron danzar su
tipiquilla musiquilla, las autoridades franquistas se lo prohibieron,
ya que les pareció totalmente el republicano Himno de
Riego. Los del valle manifestaron entonces que ellos nunca
bailaron el popular Himno, sino que, por el contrario, fue el famoso
general asturiano el que había copiado y adaptado su música
para servir a la revolución liberal.
¿Qué hay de
cierto en toda esta historia? Nunca lo sabremos. Pero lo que hoy nos
interesa comprobar es la pervivencia y popularidad del llamado
Himno de Riego, que a pesar de su persecución en diferentes
periodos de la historia reciente de España sigue conservando
ese tonillo liberal y callejero, al que muchos españoles somos
tan aficionados. Porque algo tendrá esa controvertida contradanza
cuando, como a Homero y Cervantes, se la disputan tantos y tan variados
músicos.
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Himno encontrarás diferentes versiones en
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