LUIS
BAGARÍA: CARICATURISTA POLÍTICO
POLÍTICA
Nº 13, enero-febrero 1995
Por JOSÉ
ESTEBAN
En
las mejores caricaturas que Bagaría hizo de si mismo, y le encantaba
autocaricaturarse, aparece con taparrabos y unas plumas en la cabeza. Y
en esta tendencia al selvatismo se encuentra toda la filosofía moral
en que el genial dibujante sustenta el inmenso edificio de sus "monos",
o, lo que es lo mismo, su crítica mordaz a la sociedad que el hombre
"civilizado" ha construido, incluso para el selvático.
Hasta el punto que puede decirse que una caricatura de Bagaría es,
en esencia, la lucha dramática de un hombre sencillo, humilde de
la selva, que protesta y gime contra las ingeniosas maldades de los hombres
constituidos en sociedad.
Para explicarnos
algo tan sencillo, pero a la vez tan complicado argumento, Bagaría
se ha servido de un procedimiento tan antiguo como la literatura; usar a
los animales para, tabulando sobre ellos, ridiculizar, cual moderno Esopo,
la tendencia a la crueldad del ser humano. Recordemos algunas de sus excepcionales
caricaturas.
En un claro
de la selva vemos a un grupo de animales reunido en la actitud de celebrar
un juicio. El león actúa de juez, y a su lado se agrupan el
elefante, la cabra, el leopardo.¿Pero quién es el reo? El
mono, un pobre ejemplar de mono con lágrimas en sus casi humanos
ojos.
-¿Por
qué me condenáis?
Y el león, implacable, responde:
-Por parecido al hombre
Y toda la selva parece ratificar tan razonable sentencia.
Las impresionantes
cualidades de Bagaría como caricaturista político, tuvieron
expresión en un tiempo español determinado; un tiempo que
comprende desde la aparición de "La tribuna" diario maurista
de la tarde, en 1912, hasta el estallido de la guerra civil, o, mejor dicho
hasta la fecha de su muerte, en Cuba, exiliado, en 1940.
Nacido en Barcelona
el 22 de agosto de 1882, inició desde muy joven sus colaboraciones
gráficas en la prensa catalana, así como exposiciones de sus
dibujos. Su vida bohemia le llevó a México y Cuba donde gozaba
de cierta fama ya en 1909. Radicado en Madrid en 1911 comenzó a trabajar
para "La tribuna", con caricaturas de artistas y políticos.
De aquí pasó a la inolvidable revista "España",
que dirigieron Ortega, Araquistain y Azaña, donde sus dibujos constituían
la portada y muchas veces el verdadero editorial.
Dulce, bonachón,
bohemio y republicano, admiró la figura de Pi y Margall y perteneció
al Partido Socialista, después al Radical Socialista para pasar definitivamente,
con su amigo Manuel Azaña, a formar parte de Izquierda Republicana,
cuyo manifiesto fundacional firmó.
De la revista
"España" pasó a ser el ilustrador fijo de "El
Sol", ocupando durante años su primera página y retratando,
siempre con ingenio y humor, a toda la fauna española del momento.
Cuando este diario, por tantas razones inolvidable, dio un giro monárquico
Bagaría comenzó a publicar en "Crisol" y más
tarde "Luz", acompañando a los escritores republicanos.
Durante todos
estos largos años, sus caricaturas, servidas todas las mañanas,
como si de un desayuno irónico se tratase, se convirtieron en el
mejor tonificante para una inmensa mayoría de españoles, cumpliendo
una decisiva función de educación socio-política. Porque
si comparamos los dibujos de Bagaría con tanta retórica hueca,
con tanto artículo anodino, tenemos que quedarnos con sus famosos
protagonistas que constituyen hoy un verdadero museo nacional que nos ayuda
a la clarificadora comprensión de una época y unos hombres.
Bonachón,
sentimental y republicano, Bagaría ocupó las páginas
más importantes de los periódicos de la época y sobre
él han escrito los mejores escritores de aquel momento, que siguen
siendo los de éste. Su sensibilidad de hombre bueno tuvo que sufrir
el dolor de la caída de su república, la guerra civil, la
muerte de uno de sus hijos y la triste sensación de vencido en su
lucha por una sociedad más justa. Sacó sin embargo fuerzas
de su flaqueza para llegar a Cuba, y, una vez allí, cansado, enfermo
después de una difícil huida desde París, falleció.
¡Cómo si hubiera cifrado sus energías en llegar hasta
el adorado Caribe de su juventud!
Hoy, a los
cincuenta y cinco años el nombre de Bagaría dice muy poco
a los "nuevos españoles". Quizá porque mostró
con toda crudeza y humor la siempre lacerante realidad española.
"-Se conoce
que le gusta a usted copiar cosas tristes.
-Pues si viera el original."